¡Arriba ese ánimo!

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Ser adolescente es una de las etapas que conlleva de grandes cambios y plasticidad para los seres humanos; sin embargo, no todos los adolescentes entramos y salimos de la adolescencia a la misma edad o mostramos los mismos patrones de conducta, ya que el sinfín de cambios físicos, emocionales y sociales que experimentamos dependen en gran medida de nuestra genética, crianza y la interacción con el entorno. Más allá de todos esos cambios que podemos percibir, los adolescentes poseemos una autoestima.

La autoestima juega un papel muy importante en nuestras vidas y será nuestro punto de partida en este artículo, pues como adolescentes debemos tener en cuenta este aspecto, muchas veces tan desconocido, de nuestra persona porque gran parte de nuestras experiencias se verán afectadas de manera directa o indirecta y la valoración que uno haga de sí mismo dependerá de lo que hagamos en la vida y de nuestra participación en ella.

¿Qué es la autoestima?

La autoestima es la capacidad que tiene una persona de sentirse bien consigo misma y su entorno, reconociendo las potencialidades, virtudes y también las limitaciones; es decir, aceptarte a ti mismo con tus cualidades y defectos, pero al reconocer tus defectos no quiero decir que te resignes a ser así, por el contrario puedes trabajarlos y mejorarlos. En palabras de Nathaniel Branden (1994), ésta corresponde a la valoración positiva o negativa que uno hace de sí mismo, de cómo la persona se ve a sí misma, lo que piensa de ella, cómo reacciona ante sí. Es una predisposición a experimentarse competentemente para afrontar los desafíos de la vida y como merecedor de la felicidad (p.45).

¡OJO!

Por la definición anterior, existen dos tipos de autoestima: la autoestima positiva y la autoestima negativa.

La autoestima positiva es cuando te sientes bien contigo mismo; aprecias tu propia vida; estás orgulloso de tus capacidades, habilidades o logros. Por el contrario, la autoestima negativa es cuando no te aceptas como eres; crees que no eres bueno en nada; te sientes incompetente o inútil.

¿Cómo se construye la autoestima?

Si bien no nacemos con ella, si se va formando durante nuestra infancia. En esta etapa, la autoestima se construye por la influencia de nuestros padres o profesores. Si nos sentimos amados, protegidos o elogiados es probable que desarrollemos más seguridad ante nosotros mismos; sin embargo, es en la adolescencia que la autoestima cobra gran relevancia, ya que estamos expuestos a más entornos: la escuela el vecindario, la iglesia; equipos y el grupo de amigos; además de que nos comienza a interesar lo que piensa el sexo opuesto y que nuestras hormonas hacen una fiesta interminable en nuestro cuerpo. No obstante, las críticas no siempre vienen de terceros sino de nuestra voz interior, ya que estamos en constante construcción y modificación de ideologías y nos juzgamos severamente porque nos enfocamos más en nuestros defectos que en nuestras virtudes. La buena noticia es que como la autoestima se va formando y desarrollando conforme nos vamos relacionando con el ambiente y nuestras experiencias, la autoestima puede irse modificando a lo largo de la vida en cualquiera de sus componentes básicos. María Luisa Naranjo nos dice “La construcción de la autoestima es un proceso dinámico y multidimensional que se construye a lo largo de la vida. Se desarrolla a partir de la interacción humana” (2007, p. 25).

¿Quiénes componen a la autoestima?

Varios investigadores coincidieron que debemos tener en cuenta tres conceptos claves para una autoestima saludable:

· Autoimagen: es el “retrato” que tiene la persona de sí misma, es decir, cómo se percibe tanto interior como exteriormente; reconociendo sus cualidades pero también identificando sus defectos, siendo realista a manera de no caer en los extremos de sentirse inferior o superior ante los demás, pues tendríamos un autoconcepto equívoco. Branden citado por Mézerville (2004, p. 31) señala que “La arrogancia, la jactancia y la sobreestimación de nuestras capacidades refleja más bien una autoestima equivocada y no, como imaginan algunos, un exceso de autoestima.”

· Autovaloración: es apreciarse como una persona importante para sí misma y para los demás. Rubén González Ceballos (2005) define la autovaloración como la capacidad de evaluar las cosas que son positivas o negativas para el individuo: que le satisfacen, son interesantes, lo enriquecen, lo hacen sentir bien, le permiten crecer y aprender. Igualmente las que no le satisfacen, carecen de interés, le hacen daño y le impiden crecer (p. 114).

Autoconfianza: es considerarse capaz de enfrentar adversidades de la vida. Para Álvarez, A., Sandoval, G., y Velásquez, S., ésta convicción interna permite al individuo sentirse tranquilo al momento de enfrentar retos y provoca cierta independencia frente a la presión que pueda ejercer un grupo, es decir, pese a las críticas que terceras personas puedan hacer, el individuo posee la seguridad de que es apto para solucionar la situación y tiene la certeza que lo logrará (2007, p.11).

Ahora que ya tenemos tanta información acerca de lo que es la autoestima, cómo se construye, su clasificación y sus componentes, se me viene a la cabeza la siguiente interrogante:

¿Por qué es importante la autoestima en la adolescencia?

En esta etapa de la adolescencia, nosotros construimos un concepto más amplio de nuestra identidad: ¿Quién soy?, ¿Cuál es mi meta?, ¿Para qué vivo? Una autoestima saludable nos puede ayudar a ser más seguros y auto conocernos, ya que puede ser una excelente aliada ante esta etapa en la que muchas de las veces nos sentimos desconcertados por los constantes cambios físicos, psicológicos y sociales. En el libro de padres ausentes, hijos desconectados y vacíos, Amaya Guerra menciona que al cuestionarse, los adolescentes podemos identificar con más precisión lo que sabemos y lo que no sabemos o lo que no nos gusta hacer y por ende experimentar mayor satisfacción y motivación para la vida (2012, p.69).

¿Y el centro escolar como maneja la autoestima con a los adolescentes?

Sin lugar a duda, el centro escolar es el segundo lugar más importante en el proceso de socialización, después de la familia y por ello, la escuela juega un papel relevante para la consolidación de una buena autoestima. El ambiente educativo que se genere favorece o dificulta el desarrollo integral de los adolescentes, lo cual puede impactar en el valor de nuestra persona y así facilitar la relación con los compañeros de clase, profesores y amigos, el desempeño escolar y el comportamiento. Por su parte, el docente es un elemento esencial en la construcción del autoestima, porque puede convertirse en un ser significativo dado que tiene la última responsabilidad en la evaluación de las aptitudes escolares. Puede ayudarnos a reconocer nuestras capacidades y recursos o puede proyectarnos obsesivamente sobre nuestras deficiencias y limitaciones (Pacheco, J. A., Zorrilla, M. A., Céspedes, P., De Ávila, M.J. 2000, p.36).

Tu puedes identificar si un docente y autoridades educativas están ayudándote a desarrollar tu autoestima, si actúa imparcialmente y da el mismo trato a todos los adolescentes por igual; si te hacen sentir que mereces su atención y su apoyo incondicional; te elogian basándose en tus conductas y rendimientos objetivos; propone tareas apropiadas a tus capacidades; permite en la medida de lo posible que hagas las cosas a tu manera; da la oportunidad de expresarte creativamente; procuran plantearte la actividad de manera que puedas obtener éxito.

Amigo adolescente, sé que esta etapa es difícil pero cree en ti mismo, croquista a tu crítico interior y desenmascáralo dile lo importante que eres para ti y lo mucho que vales para las personas; muéstrale todas tus virtudes e identifícale tus limitaciones. No importa que tan difícil sea por lo que te encuentres pasando, que si tu familia es disfuncional, que si te dejo la persona que creías era el amor de tu vida, que si no encuentras pareja sentimental, que si tienes acné, que si eres gordo, flaco, alto, chaparro, que si tienes o no talento, que si sacas o no buenas notas escolares; cree en ti, porque solo en ti, en tu interior, en tu mente, y tu conciencia eres el único ser capaz de derribar las barreras, etiquetas o estereotipos que te hayan o hayas impuesto. Lucha, trabaja, esfuérzate, intenta, triunfa, equivócate, ponte feliz, ponte triste, pero date permiso de sentir el sin número de emociones y cambios que estas sufriendo y nunca olvides amarte, respetarte y ¡Arriba ese ánimo!

Referencias:

  • Álvarez, A., Sandoval, G. y Velásquez, S. Autoestima en los (as) alumnos (as) de los 1º medios de los Liceos con alto índice de vulnerabilidad escolar (I.V.E.) de la ciudad de Valdivia. Tesis (Título de Profesor de Lenguaje y Comunicación y al Grado de Licenciado en Educación). Valdivia, Chile. Universidad Austral de Chile. Facultad de Filosofía y Humanidades; Instituto de Filosofía y Estudios Educacionales; Escuela de Lenguaje y Comunicación. 2007. 88 p.
  • Amaya, J. (2005). Padres ausentes hijos desconectados y vacíos. México: Trillas.
  • Branden, N. (1994). El poder de la autoestima. España: Editorial Paidós.
  • De Mézerville, G. (2004). Ejes de salud mental. Los procesos de autoestima, dar y recibir afecto y adaptación al estrés. México: Trillas.
  • González, R. (2005). Guía para la formación y crecimiento personal del joven. México: Universidad de colima.
  • Naranjo, M. L. Autoestima: un factor relevante en la vida de la persona y tema esencial del proceso educativo. Revista Actualidades Investigativas en Educación. 7( 3): 1-27. Septiembre-diciembre, 2007.
  • Pacheco, J. A., Zorrilla, M. A., Céspedes, P., De Ávila, M.J. (2000). Plan de acción tutorial. Junta de Andalucía. Delegación Provincial de Educación. Cádiz

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